miércoles, junio 09, 2010
miércoles, junio 02, 2010
Redescubrir el Arte. Pollock.

No entrarás en mi examen de dentro de dos semanas. Pero sé que existes. No sólo porque un libro rojo de la editorial Taschen me lo diga, sino porque tuve la suerte de enfrentarme cara a cara a uno de ellos.
Cierto es que, como ignorante, no supe reconocer que era algo increíble. Ahora lo reconozco. Mi comentario en el Gombrich que versa como "esto fue lo que puso Pollock en el suelo mientras pintaba el techo de su casa", ahora resulta estúpido. Pero me saca un pequeña sonrisa.
Ahora vuelvo la mirada a aquello que por falta de tiempo no me ha dado tiempo a conocer. Me doy cuenta de la estúpida idea de reducir horas. Esperemos que algún día me enfrente en un examen con tu arte. Contigo y con Kandinsky.
Segunda mitad del XX, qué lejos te quedas en mi carrera, pero que cerca está todo temporalmente. Redescubro el arte. Redescubro las miradas de todos aquellos le dieron una vuelta al academicismo del XVIII. Se enfrentaron a la crítica. Se forjaron como los grandes del arte. Ese arte de Pollock y otros, incomprendido por muchos, redescubierto por otros.
Lo siento, pero mis apuntes acaban en Gaudí, Horta y Rodin.
lunes, mayo 17, 2010
jueves, mayo 13, 2010
Hoy creo que todos nos sentimos colchoneros. Hasta Wally irá a Neptuno esta noche.
Aunque no comprendo el motivo por el cual alguien se quite una camiseta para celebrar un gol, ese gol que horas después le llevará a subirse a la fuente de Neptuno (creo que la última vez que vi algo así yo tenía seis años, y Forlán no pensaba acabar subido en ella); tampoco entiendo el porqué de ir hasta el centro de Madrid, no ver nada y perderte entre tantísima gente. Creo que la respuesta a todo esto está en que es necesario tener un sentimiento hacia un equipo, yo lo tengo pero no viste rayas. Es igual, aunque jamás colgará de mi pared una bufanda rojiblanca, hoy me algrego por todos aquellos que si la lucen orgullosos.
Aunque no comprendo el motivo por el cual alguien se quite una camiseta para celebrar un gol, ese gol que horas después le llevará a subirse a la fuente de Neptuno (creo que la última vez que vi algo así yo tenía seis años, y Forlán no pensaba acabar subido en ella); tampoco entiendo el porqué de ir hasta el centro de Madrid, no ver nada y perderte entre tantísima gente. Creo que la respuesta a todo esto está en que es necesario tener un sentimiento hacia un equipo, yo lo tengo pero no viste rayas. Es igual, aunque jamás colgará de mi pared una bufanda rojiblanca, hoy me algrego por todos aquellos que si la lucen orgullosos.
martes, mayo 11, 2010
miércoles, mayo 05, 2010
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