¿La unión hace la fuerza?
lunes, mayo 17, 2010
jueves, mayo 13, 2010
Hoy creo que todos nos sentimos colchoneros. Hasta Wally irá a Neptuno esta noche.
Aunque no comprendo el motivo por el cual alguien se quite una camiseta para celebrar un gol, ese gol que horas después le llevará a subirse a la fuente de Neptuno (creo que la última vez que vi algo así yo tenía seis años, y Forlán no pensaba acabar subido en ella); tampoco entiendo el porqué de ir hasta el centro de Madrid, no ver nada y perderte entre tantísima gente. Creo que la respuesta a todo esto está en que es necesario tener un sentimiento hacia un equipo, yo lo tengo pero no viste rayas. Es igual, aunque jamás colgará de mi pared una bufanda rojiblanca, hoy me algrego por todos aquellos que si la lucen orgullosos.
Aunque no comprendo el motivo por el cual alguien se quite una camiseta para celebrar un gol, ese gol que horas después le llevará a subirse a la fuente de Neptuno (creo que la última vez que vi algo así yo tenía seis años, y Forlán no pensaba acabar subido en ella); tampoco entiendo el porqué de ir hasta el centro de Madrid, no ver nada y perderte entre tantísima gente. Creo que la respuesta a todo esto está en que es necesario tener un sentimiento hacia un equipo, yo lo tengo pero no viste rayas. Es igual, aunque jamás colgará de mi pared una bufanda rojiblanca, hoy me algrego por todos aquellos que si la lucen orgullosos.
martes, mayo 11, 2010
miércoles, mayo 05, 2010
martes, mayo 04, 2010
miércoles, abril 28, 2010
Primavera
Ya hay sol y mosquitos que se cuelan por la ventana.
28 grados a la sombra y margaritas en el césped,
tréboles perdidos entre una masa verde
que pisamos sin compasión, ellos esperan que les encuetren
pero nadie mira.
Ya me despido del abrigo,
los tirantes descubren unos hombros blancos
dispuestos a tomar el color que el sol les regala,
y dispuestos a que un mosquito que entró por una ventana,
picotee el suave tacto de su piel.
Definitivamente, creo que ha llegado mi primavera.
28 grados a la sombra y margaritas en el césped,
tréboles perdidos entre una masa verde
que pisamos sin compasión, ellos esperan que les encuetren
pero nadie mira.
Ya me despido del abrigo,
los tirantes descubren unos hombros blancos
dispuestos a tomar el color que el sol les regala,
y dispuestos a que un mosquito que entró por una ventana,
picotee el suave tacto de su piel.
Definitivamente, creo que ha llegado mi primavera.
lunes, abril 26, 2010
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